¿Las patatas engordan? Mitos, calorías, beneficios y cómo cocinarlas de forma saludable

las patatas engordan

¿Las patatas engordan? Descubre el mito, las calorías reales y la mejor forma de consumirlas

Durante muchos años se ha repetido que las patatas son uno de los alimentos responsables del aumento de peso. Muchas personas las eliminan de su alimentación cuando comienzan una dieta porque creen que contienen demasiadas calorías o que favorecen la acumulación de grasa corporal. Sin embargo, la realidad es muy diferente.

Las patatas son un alimento natural, económico, muy nutritivo y presente en la alimentación de millones de personas desde hace siglos. El problema no suele estar en la patata, sino en la forma de cocinarla y en los ingredientes que la acompañan.

Si se preparan correctamente, pueden formar parte de una dieta equilibrada incluso cuando el objetivo es adelgazar. Además, aportan minerales tan importantes como el Potasio, vitaminas, fibra y carbohidratos complejos que proporcionan energía de manera progresiva.

En este artículo descubrirás cuántas calorías tienen realmente las patatas, qué dice la ciencia sobre su relación con el aumento de peso y cuál es la mejor forma de prepararlas para aprovechar todos sus beneficios.

¿Cuántas calorías tiene una patata?

Uno de los mayores errores es pensar que las patatas tienen muchas calorías. En realidad, una patata cocida contiene menos energía de la que la mayoría imagina.

Cada 100 gramos de patata cruda aportan aproximadamente:

  • 85 kcal.
  • 78,5 g de agua.
  • 17,9 g de hidratos de carbono.
  • 2,1 g de proteínas.
  • Menos de 1 g de grasa.
  • 2,2 g de fibra.

Esto significa que una patata mediana cocida apenas supera las 150 calorías, una cantidad inferior a muchos alimentos considerados saludables.

Por ejemplo:

  • 200 g de patatas hervidas con una cucharada de aceite de oliva contienen alrededor de 260 kcal.
  • 200 g de pechuga de pollo con aceite pueden superar las 300 kcal.
  • Una ración de patatas fritas puede alcanzar fácilmente entre 450 y 600 kcal.

Como puede observarse, la diferencia no la marca la patata, sino el método de cocción.

Valor nutricional de las patatas

Además de ser una excelente fuente de energía, las patatas contienen numerosos micronutrientes esenciales para el organismo.

Entre los minerales más destacados encontramos:

  • Potasio: aproximadamente 570 mg por cada 100 gramos.
  • Magnesio.
  • Fósforo.
  • Hierro.
  • Zinc.
  • Cobre.

También aportan vitaminas importantes como la Vitamina C, varias vitaminas del grupo Vitamina B y pequeñas cantidades de Vitamina A.

Aunque muchas personas asocian las patatas únicamente con los carbohidratos, su composición nutricional demuestra que son mucho más que una fuente de energía.

¿Por qué tienen tan mala fama?

La mala reputación de las patatas comenzó con la popularidad de las dietas bajas en carbohidratos. Muchas personas empezaron a evitar cualquier alimento rico en almidón pensando que todos provocaban un aumento de peso automático.

Sin embargo, el cuerpo humano no convierte directamente los carbohidratos en grasa. El aumento de peso aparece cuando durante un periodo prolongado se consumen más calorías de las que el organismo necesita.

Por tanto, una persona puede comer patatas con frecuencia sin engordar si mantiene un equilibrio entre la energía que consume y la que gasta.

De hecho, numerosos nutricionistas incluyen las patatas en planes de adelgazamiento porque producen una elevada sensación de saciedad. Comer alimentos que sacian ayuda a controlar el apetito durante varias horas y reduce el picoteo entre comidas.

¿Las patatas elevan mucho el azúcar en sangre?

Es cierto que las patatas tienen un índice glucémico relativamente elevado cuando se consumen muy calientes y cocidas durante mucho tiempo. Sin embargo, este dato por sí solo no determina si un alimento es saludable o no.

Actualmente los expertos también tienen en cuenta la carga glucémica, que considera la cantidad real de carbohidratos presentes en una ración.

Además, el efecto sobre la glucosa cambia dependiendo de varios factores:

  • La variedad de la patata.
  • El tiempo de cocción.
  • Si se consume caliente o fría.
  • Los alimentos con los que se acompaña.

Por ejemplo, combinar patatas con verduras, proteínas y grasas saludables hace que la absorción de los carbohidratos sea mucho más lenta.

Incluso existe un fenómeno muy interesante: cuando las patatas cocidas se enfrían durante varias horas, parte del almidón se transforma en almidón resistente. Este tipo de carbohidrato se comporta de forma similar a la fibra, alimenta la microbiota intestinal y reduce el impacto sobre la glucosa en sangre.

Por este motivo, una ensalada de patata cocida y enfriada puede resultar nutricionalmente diferente a unas patatas recién hervidas.

¿Las patatas ayudan a adelgazar?

Aunque pueda parecer sorprendente, numerosos estudios han demostrado que las patatas pueden formar parte de una dieta para perder peso. La clave está en la cantidad consumida, la forma de prepararlas y el equilibrio general de la alimentación.

Las patatas poseen un elevado índice de saciedad, es decir, ayudan a sentirse lleno durante más tiempo. Esto puede disminuir el consumo de otros alimentos más calóricos entre comidas.

Además, contienen una gran cantidad de agua y muy poca grasa de forma natural. Cuando se cocinan sin frituras ni salsas pesadas, constituyen una excelente fuente de energía para personas activas.

Eliminar completamente las patatas de la dieta no suele aportar beneficios. En cambio, sustituir las patatas fritas por patatas hervidas o asadas puede reducir considerablemente la ingesta de calorías.

¿Qué forma de cocinar las patatas es la más saludable?

La forma de cocción influye mucho más que la propia patata en su valor nutricional y en las calorías finales del plato.

Estas son las principales opciones:

Patatas hervidas

Son una de las mejores alternativas. Conservan gran parte de sus nutrientes y apenas contienen grasa añadida.

Si además se cocinan con piel, se reduce la pérdida de vitaminas y minerales durante la cocción.

Patatas al vapor

Esta preparación conserva aún mejor algunos nutrientes sensibles al calor y mantiene una textura muy agradable.

Patatas asadas

También son una excelente opción siempre que no se utilicen grandes cantidades de aceite, mantequilla o queso.

Al hornearlas con hierbas aromáticas se consigue un plato muy sabroso sin aumentar demasiado las calorías.

Patatas fritas

Es aquí donde aparece el verdadero problema.

Durante la fritura, las patatas absorben grandes cantidades de aceite, multiplicando su contenido calórico. Además, cuando se fríen a temperaturas muy elevadas puede formarse acrilamida, un compuesto cuya ingesta conviene limitar.

Consumir patatas fritas de manera ocasional no supone un problema dentro de una alimentación equilibrada, pero no deberían ser la forma habitual de preparación.

¿Es mejor comer las patatas con piel?

Sí, siempre que estén bien lavadas.

La piel contiene parte de la fibra y numerosos compuestos antioxidantes. También ayuda a conservar mejor los nutrientes durante la cocción.

Para aprovechar todas sus propiedades se recomienda:

  • Lavarlas cuidadosamente con agua fría.
  • Utilizar un cepillo para eliminar la tierra.
  • Evitar retirar una capa gruesa de piel.
  • Elegir patatas en buen estado, sin zonas verdes ni brotes.

Las zonas verdes contienen solanina, una sustancia natural que puede resultar tóxica si se consume en grandes cantidades. Por ello deben eliminarse antes de cocinar.

Errores que hacen que las patatas parezcan un alimento poco saludable

En la mayoría de los casos no es la patata la responsable del exceso de calorías, sino algunos hábitos muy comunes.

  • Freírlas en abundante aceite.
  • Añadir mantequilla, nata o grandes cantidades de queso.
  • Acompañarlas con salsas industriales.
  • Consumir raciones excesivamente grandes.
  • Combinarlas con alimentos ultraprocesados.

Cuando las patatas forman parte de un plato equilibrado junto a verduras, legumbres, pescado o carnes magras, su perfil nutricional mejora considerablemente.

Consejos para conservar mejor sus nutrientes

Algunas prácticas sencillas permiten mantener una mayor cantidad de vitaminas y minerales.

  • No dejarlas mucho tiempo en remojo.
  • Evitar cortar trozos demasiado pequeños.
  • Cocinarlas justo después de pelarlas.
  • Si se oxidan, añadir unas gotas de limon al agua para reducir el oscurecimiento.
  • No cocinarlas durante más tiempo del necesario.

También es recomendable almacenarlas en un lugar fresco, seco y oscuro. La luz favorece la aparición de zonas verdes y acelera su deterioro.

¿Las patatas son recomendables para personas con diabetes?

Las personas con diabetes no tienen por qué eliminar completamente las patatas de su alimentación, aunque sí deben controlar las cantidades y la forma de preparación.

Una estrategia útil consiste en consumir porciones moderadas junto con verduras ricas en fibra y proteínas saludables. Esto ayuda a reducir la velocidad con la que aumenta la glucosa en sangre.

Además, las patatas cocidas y posteriormente enfriadas contienen una mayor cantidad de almidón resistente, lo que puede favorecer un mejor control glucémico en comparación con las patatas recién cocinadas.

Como siempre, la alimentación debe adaptarse a las recomendaciones del médico o del dietista-nutricionista.

Recetas saludables con patatas

Las patatas son un ingrediente muy versátil que puede formar parte de una alimentación saludable si se cocinan correctamente. Estas recetas son sencillas, nutritivas y mucho más ligeras que las tradicionales patatas fritas.

1. Patatas asadas con romero y ajo

Lava bien las patatas y córtalas en gajos sin retirar la piel. Añade una cucharada de aceite de oliva virgen extra, ajo picado, romero, pimienta y una pequeña cantidad de sal. Hornéalas a 200 ºC durante unos 35 minutos hasta que estén doradas.

Obtendrás una guarnición muy sabrosa con muchas menos calorías que las patatas fritas.

2. Ensalada de patata mediterránea

Cuece las patatas con piel y déjalas enfriar completamente. Después añade tomate, pepino, cebolla morada, aceitunas negras, atún o pollo a la plancha y aliña con aceite de oliva virgen extra y vinagre.

Al consumir las patatas frías aumenta la cantidad de almidón resistente, un tipo de carbohidrato que favorece la salud intestinal.

3. Crema de patata y verduras

Cocina patatas junto con puerro, cebolla, zanahoria y calabacín. Tritura todas las verduras hasta conseguir una crema suave y añade un chorrito de aceite de oliva antes de servir.

Es una opción muy saciante, rica en fibra y perfecta para cualquier época del año.

Preguntas frecuentes

¿Las patatas hervidas engordan?

No. Las patatas hervidas tienen pocas calorías y apenas contienen grasa. Consumidas en cantidades adecuadas pueden formar parte de una dieta para adelgazar.

¿Es malo comer patatas por la noche?

No existe evidencia científica que demuestre que comer patatas por la noche provoque un aumento de peso. Lo importante es el total de calorías consumidas durante todo el día y mantener una alimentación equilibrada.

¿Las patatas fritas son poco saludables?

Las patatas fritas contienen muchas más calorías porque absorben aceite durante la fritura. Además, su consumo frecuente se asocia a una alimentación menos saludable. Por ello conviene reservarlas para ocasiones puntuales.

¿Las personas deportistas pueden comer patatas?

Sí. Las patatas son una excelente fuente de carbohidratos complejos y ayudan a reponer las reservas de glucógeno después del ejercicio físico. Por este motivo son un alimento muy utilizado por deportistas de resistencia.

¿Cuál es la mejor forma de conservar las patatas?

Deben guardarse en un lugar fresco, seco, oscuro y bien ventilado. No se recomienda almacenarlas en el frigorífico durante largos periodos, ya que el frío puede modificar parte de su almidón y alterar su sabor.

Conclusión

La idea de que las patatas engordan por sí solas es uno de los mitos nutricionales más extendidos. En realidad, este tubérculo posee un excelente perfil nutricional, aporta energía de calidad y contiene vitaminas, minerales y fibra que benefician al organismo.

Cuando se preparan hervidas, al vapor o al horno y se acompañan de verduras, proteínas magras y grasas saludables, las patatas pueden formar parte de una dieta equilibrada e incluso de un plan para perder peso.

Como ocurre con cualquier alimento, lo realmente importante es la cantidad consumida, la forma de cocinarlo y el equilibrio del conjunto de la alimentación. Elegir preparaciones saludables permitirá disfrutar de todas sus propiedades sin preocuparse innecesariamente por las calorías.

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