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El hormigueo en las manos es una sensación muy frecuente que puede aparecer de forma ocasional o repetirse con el paso del tiempo. Muchas personas describen este síntoma como un adormecimiento, pinchazos, pérdida de sensibilidad o sensación de "alfileres y agujas". Aunque en la mayoría de los casos no suele representar un problema grave, también puede ser el primer signo de enfermedades que requieren atención médica.
El hormigueo puede afectar una sola mano, ambas manos o extenderse hacia los dedos, la muñeca, el antebrazo e incluso los pies. Puede aparecer durante la noche, al despertarse o después de mantener una misma postura durante mucho tiempo. Identificar la causa es fundamental para elegir el tratamiento más adecuado.
En este artículo descubrirás cuáles son las causas más frecuentes del hormigueo en las manos, cuándo debes preocuparte, qué enfermedades pueden provocarlo y qué medidas ayudan a prevenirlo.
El hormigueo aparece cuando un nervio deja de transmitir correctamente la información sensitiva al cerebro. Esto puede ocurrir por una compresión temporal, una lesión nerviosa, problemas circulatorios o determinadas enfermedades.
En muchas ocasiones el problema desaparece espontáneamente al cambiar de posición, pero cuando el hormigueo es frecuente o persistente conviene consultar con un profesional sanitario.
Es la causa más habitual. Dormir apoyando el brazo durante varias horas o mantener una postura incómoda puede comprimir un nervio y disminuir temporalmente el flujo sanguíneo.
En estos casos el hormigueo desaparece en pocos minutos después de mover la mano y recuperar la circulación normal.
Una de las causas más frecuentes de hormigueo persistente es el síndrome del túnel carpiano. Se produce cuando el nervio mediano queda comprimido al pasar por la muñeca.
Los síntomas más habituales son:
La neuropatía periférica aparece cuando los nervios periféricos sufren algún tipo de lesión. Puede afectar tanto a las manos como a los pies.
Entre sus causas más frecuentes se encuentran:
La falta de determinadas vitaminas puede afectar directamente al funcionamiento del sistema nervioso.
Especialmente importantes son la Vitamina B, especialmente la B12, y la Vitamina E, esenciales para mantener los nervios en buen estado.
Una alimentación equilibrada suele cubrir las necesidades diarias, aunque algunas personas pueden necesitar suplementos bajo indicación médica.
Una disminución del flujo sanguíneo también puede provocar sensación de hormigueo o adormecimiento.
Esto puede ocurrir durante largos periodos de inmovilidad o como consecuencia de enfermedades vasculares.
Las fracturas, luxaciones o golpes pueden comprimir o lesionar los nervios cercanos, originando hormigueo, pérdida de sensibilidad o debilidad muscular.
Durante el embarazo muchas mujeres experimentan hormigueo en las manos debido a la retención de líquidos, que aumenta la presión dentro del túnel carpiano.
En la mayoría de los casos desaparece después del parto.
Algunas enfermedades hormonales también pueden producir hormigueo, especialmente:
Controlar correctamente estas enfermedades suele mejorar notablemente los síntomas.
Aunque la compresión de un nervio es la causa más frecuente, existen otras enfermedades que también pueden producir hormigueo o pérdida de sensibilidad en las manos.
La inflamación de las articulaciones puede comprimir los nervios cercanos y provocar hormigueo, dolor, rigidez y disminución de la movilidad de la mano.
En algunos pacientes, el hormigueo en las extremidades puede ser uno de los primeros síntomas de esta enfermedad neurológica. Generalmente se acompaña de otros signos como debilidad muscular, problemas de equilibrio o alteraciones visuales.
Cuando el hormigueo aparece de forma repentina junto con pérdida de fuerza, dificultad para hablar, desviación de la boca o problemas para caminar, puede tratarse de una urgencia médica. En estos casos es imprescindible acudir inmediatamente al servicio de emergencias.
Los episodios intensos de ansiedad pueden provocar hiperventilación y alterar temporalmente la concentración de dióxido de carbono en la sangre, originando hormigueo en manos, pies o labios.
Aunque suele desaparecer cuando cesa el episodio, si los síntomas son frecuentes conviene consultar con un profesional.
Dependiendo de la causa, además del adormecimiento pueden aparecer otros síntomas:
La presencia de estos síntomas ayuda al médico a orientar el diagnóstico.
Aunque un episodio ocasional suele carecer de importancia, existen situaciones que requieren valoración médica.
El diagnóstico comienza con una historia clínica completa y una exploración física.
Dependiendo de los síntomas, el especialista puede solicitar diferentes pruebas:
Estas pruebas permiten identificar si existe una compresión nerviosa, una enfermedad metabólica o cualquier otra alteración responsable del hormigueo.
El tratamiento dependerá siempre de la causa que origine el problema.
Cuando el origen es una mala postura, normalmente basta con cambiar de posición y realizar algunos movimientos suaves para recuperar la sensibilidad.
Si existe una enfermedad subyacente, será necesario tratarla adecuadamente para conseguir que desaparezcan los síntomas.
Sí. La deficiencia de vitaminas del grupo B, especialmente vitamina B12, puede provocar alteraciones neurológicas como hormigueo, pérdida de sensibilidad y debilidad muscular.
Una alimentación equilibrada rica en carnes magras, pescado, huevos, lácteos y legumbres suele cubrir las necesidades de estas vitaminas. Cuando existe una deficiencia confirmada mediante análisis, el médico puede recomendar suplementos.
Cuando el hormigueo no está relacionado con una enfermedad grave, algunos cambios en los hábitos diarios pueden ayudar a disminuir su aparición y mejorar la salud de los nervios.
Estos pequeños cambios suelen ser suficientes cuando el hormigueo aparece por compresión temporal de un nervio.
Una alimentación equilibrada favorece el correcto funcionamiento del sistema nervioso y puede ayudar a prevenir algunas causas del hormigueo relacionadas con deficiencias nutricionales.
Entre los nutrientes más importantes destacan:
Estos nutrientes pueden obtenerse mediante una alimentación rica en pescado, carnes magras, huevos, frutos secos, semillas, legumbres, verduras y frutas.
No siempre es posible prevenirlo, especialmente cuando está relacionado con enfermedades neurológicas o metabólicas. Sin embargo, adoptar hábitos saludables puede disminuir el riesgo de padecerlo.
Sí. Generalmente ocurre por haber comprimido un nervio durante el sueño y suele desaparecer en pocos minutos después de mover la mano.
No. También puede deberse a problemas circulatorios, deficiencias nutricionales, alteraciones hormonales, ansiedad o simplemente a una postura mantenida durante mucho tiempo.
Cuando está provocado por una compresión temporal de un nervio suele resolverse espontáneamente. Si los episodios son frecuentes o duran mucho tiempo, es necesario consultar con un médico.
El primer profesional al que acudir es el médico de atención primaria. Dependiendo de la causa, puede derivar al paciente a un neurólogo, traumatólogo, reumatólogo o especialista en rehabilitación.
Debes buscar atención médica inmediata si el hormigueo aparece de forma brusca acompañado de pérdida de fuerza, dificultad para hablar, alteraciones visuales, pérdida del equilibrio o dolor intenso en el pecho, ya que podría tratarse de una urgencia médica.
El hormigueo en las manos es un síntoma relativamente frecuente que, en la mayoría de los casos, se debe a una compresión temporal de un nervio o a una postura mantenida durante demasiado tiempo. Sin embargo, también puede ser la manifestación de enfermedades como el síndrome del túnel carpiano, la diabetes, el hipotiroidismo, deficiencias vitamínicas o trastornos neurológicos.
Cuando el hormigueo aparece de forma repetida, dura varios minutos, se acompaña de pérdida de fuerza o afecta a la calidad de vida, es importante acudir al médico para identificar su causa y comenzar el tratamiento más adecuado.
Mantener una alimentación equilibrada, realizar ejercicio físico, evitar el tabaco y el alcohol, cuidar la postura y controlar las enfermedades crónicas son medidas sencillas que ayudan a proteger el sistema nervioso y reducir el riesgo de sufrir este molesto síntoma.